Los zapatos no se heredan!

Los Zapatos ¡No se heredan!

Cuando nacemos, nuestros pies son un mundo! Los tocamos sin
parar, los doblamos, los miramos, los chupamos… esto se debe a que
un recién nacido tiene el doble de sensibilidad en los pies que en
las manos
. Con el tiempo, a medida que crecemos eso pasa a ser al
revés.
Debido a su alta sensibilidad y a que está en proceso de formación es
que la elección del calzado en la infancia puede marcarnos de por
vida.
Es habitual que a la hora de necesitar un zapato se opte por
aprovechar los zapatos de los hermanos mayores o de algún otro
familiar. A pesar de que económicamente puede resultar beneficioso
no es recomendable.

¿Por qué no se recomienda heredar los zapatos?


Cada pisada es diferente y el calzado puede sufrir deformaciones
que perjudican al desarrollo del nuevo pie. Podría ocasionar molestias,
rozaduras o incluso modificar la marcha al andar debido a que se
han adaptado a la forma del pie del dueño anterior y a su forma de
caminar, la cual queda impresa en los tejidos del zapato.

Los niños se encuentran en pleno desarrollo de su cuerpo y el hecho
de reutilizar un zapato puede afectar de manera significativa sus pies,
su postura e incluso su columna.
Algunos especialistas consideran que sí se pueden heredar cuando
están en buen estado

¿Cuándo es recomendable reutilizarlo?


Cuando la suela no está desgastada. Hay que fijarse que no tenga
pliegues en el empeine y que el talón no esté volcado hacia adentro.
Para detectar algún problema es necesario revisar que un lado no esté
más desgastado que el otro.


Casos excepcionales:
- Se ha utilizado pocas veces, como en eventos especiales.
- No se observan deformaciones ni desgastes.
- No tiene pliegues en el empeine.
- La punta y el talón están intactos.


En este caso siempre se recomienda sustituir la plantilla y desinfectar
el zapato con un antifúngico.

Hay que pensar que los pies son siempre anatómicamente diferentes y
cada niño/a tiene una forma distinta y particular de caminar. Un zapato
usado lleva impresa esa particular forma. Por eso aprovechar los
zapatos de otros niños no es una práctica recomendable.